La Eutanasia en perros: claves

La eutanasia canina puede ser activa, pasiva e indirecta, según el método empleado.

Una de las mejores armas contra el miedo y el dolor que provoca aplicar la eutanasia a un perro es conocer cómo se realiza la eutanasia, qué métodos existen y en qué consiste. Cuando llega la triste hora de decir adiós al peludo amigo, existen tres tipos de eutanasia para el perro: la activa, la pasiva y la indirecta. La elección del método más adecuado de eutanasia determinará que tu mascota tenga la muerte digna y sin sufrimiento que se merece. Pero, ¿cómo aplicar la eutanasia a un perro?, ¿cómo será el proceso? En este artículo se halla la información necesaria para aplicar con menos miedo la eutanasia a un can. No hay mejor regalo para un perro que sufre que una muerte digna y sin dolor.

¿Cómo aplicar la eutanasia a un perro?

            Eutanasia es una palabra de origen griego que significa muerte sin sufrimientocachorro_triste físico. Es recomendable tener claro este concepto, ya que uno de los factores que más angustia, temor y tristeza provoca al dueño de un perro es el miedo a que el animal sufra antes de morir.

La eutanasia en el perro se practica de tres formas. Conviene conocerlas para optar por el mejor modo de evitar su sufrimiento.

  1. Eutanasia activa. La muerte del perro es directa y sin dolor. Se aplica cuando el can está muy enfermo y no hay posibilidad de curación. Este tipo de eutanasia se practica con una inyección que contiene un exceso de anestesia (pentotal sódico), lo cual provoca en el animal un estado de inconsciencia y, después, la muerte sin dolor. Este tipo de eutanasia es el que se practica de manera más habitual.
  2. Eutanasia pasiva. En este caso, no se utiliza ninguna sustancia para causar la muerte del perro, sino que se evita cualquier tratamiento que prolongue la vida del animal que sufre y no tiene posibilidad de curación. El objetivo de este tipo de eutanasia es acelerar la muerte del can para evitar su dolor y no alargar su agonía.
  3. Eutanasia indirecta. Consiste en tratar los síntomas de la enfermedad para evitar el sufrimiento del perro, aunque se acelere la proximidad de la muerte. La medicación evita su sufrimiento, si bien conlleva que el animal muera antes.

perro-mantasnuestra3.jpg Las tres opciones anteriores -eutanasia activa, pasiva e indirecta- tienen el mismo desenlace: la muerte del perro. Pero las tres opciones son muy distintas desde el punto de vista ético, porque unas resultan más fáciles de aceptar que otras.

Eutanasia a un perro, ¿qué método elegir?

Practicar la eutanasia a un perro se convierte en un drama para muchas personas, algo lógico ya que, por un lado, deben enfrentarse a la muerte de tu amigo y compañero  y, por otro, al sentimiento de culpabilidad que provoca el hecho de decidir acortar la vida de tu mascota.

Las personas que pasan por el trance de decidir practicar la eutanasia deben pensar que lo importante no es el momento de la muerte de su animal, sino cómo será su final. En sus manos está la posibilidad de decidir la calidad de los últimos momentos de vida del can.

Tanto la eutanasia pasiva como la indirecta conllevan alargar el sufrimiento del perro. También implican medicarle de un modo excesivo. El animal estará drogado, sin calidad de vida, a pesar de que no haya solución y de que morirá de igual manera. Para los veterinarios, la clave está en practicar la eutanasia al animal un segundo antes de que empiece a sufrir.

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            El veterinario es un gran aliado para ofrecer toda la información sobre la eutanasia que se necesite. Él mejor que nadie puede explicar que la muerte del perro con eutanasia activa será tranquila, sin dolor y serena. La decisión de practicar la eutanasia al animal siempre es difícil, pero lo que cuenta es velar por su calidad de vida, y no por alargarla a costa de que sufra.

¿Cómo se practica la eutanasia activa al perro?

Conocer cómo se lleva a cabo la eutanasia activa ayuda a reducir la angustia del momento. Los pasos son los siguientes:

  1. Se elige un lugar adecuadopara que el perro y sus dueños, si quieren, puedan estar tranquilos. Es decir, un sitio donde no haya ruido, que esté aislado y que no sea una zona de paso.
  2. Si el can está muy nervioso, inquieto o padece dolor, se le inyecta un tranquilizante. De esta manera, el animal se relajará durante los minutos previos a la aplicación de la eutanasia.
  3. Se le pone una vía para inyectar la anestesia; así el perro se dormirá con serenidad. El veterinario aplica una sobredosis de anestesia ya preparada para estos casos. El animal se duerme y, entonces, padece una parada cardiorrespiratoria, por lo que no sufre ningún dolor o angustia, ya que estará anestesiado.
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